El capítulo 7 cierra el Sermón del Monte con advertencias sobre juzgar a otros y sobre la necesidad de practicar la Palabra. Jesús usa la imagen de dos casas para mostrar el valor de oír y obedecer. La casa sobre la roca resiste la lluvia, los vientos y las inundaciones porque tiene fundamento firme. El oyente que practica es comparado con el constructor sabio que prepara bien el terreno. La vida cristiana no se mide por cuánto sabemos, sino por cuánto obedecemos. Cuando vienen las tormentas, lo que sostiene es la obediencia a la Palabra.