El capítulo 17 narra la transfiguración de Jesús y la curación de un muchacho que los discípulos no pudieron liberar. Jesús explica que la falta de éxito se debía a la pequeñez de su fe. La fe del tamaño de un grano de mostaza, por pequeña que parezca, es suficiente cuando se pone en el Dios correcto. La lección no trata del tamaño de la fe, sino de su objeto. Nuestras limitaciones no definen lo que Dios puede hacer. Él puede realizar lo imposible cuando confiamos en él con sinceridad.