El capítulo 32 de Isaías promete un reino justo, gobernado por un rey que hace lo correcto, y el resultado es una paz duradera. El versículo 17 une de manera profunda la justicia con la paz: el fruto de la justicia es la paz, la tranquilidad y la seguridad para siempre. No existe paz verdadera donde reina la injusticia; la paz duradera se construye sobre relaciones correctas. Cuando actuamos con rectitud en casa, en el trabajo y en la iglesia, cosechamos serenidad y confianza. El mundo busca la paz comprando seguridad, pero Dios ofrece la paz a través de la obediencia. Hoy la invitación es practicar la justicia como camino a la tranquilidad que el corazón desea.