El capítulo 41 de Isaías trae palabras de ánimo al siervo de Dios, Israel, que enfrentaba el miedo ante tantas naciones poderosas. El versículo 10 es uno de los más consoladores de toda la Biblia: no temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios. El Señor promete fortalecer, ayudar y sostener con su diestra. Cada verbo revela un cuidado específico: presencia, identidad, fuerza, socorro y firmeza. Cuando la inseguridad nos domina, esta palabra nos ancla en quien no cambia. Hoy, ante los miedos personales, familiares o profesionales, podemos repetir esta promesa. Dios no está lejos de nuestra lucha; él está con nosotros en cada paso.