El capítulo 43 de Isaías es un mensaje de redención, en el que Dios se presenta como el creador y redentor de Israel, a quien formó para sí. El versículo 1 ya asegura: no temas, porque te redimí, te llamé por tu nombre, mío eres tú. El versículo 2 promete la presencia de Dios en las pruebas: en las aguas y en los ríos, no te sumergirán; en el fuego, no serás quemado. Dios no promete una vida sin dificultades, pero promete atravesar con nosotros cada dificultad. Es distinto a evitar el problema; es caminar con alguien mayor que el problema. Hoy esta palabra nos sostiene en cualquier crisis. El Señor que nos llamó por nombre camina con nosotros.