En el capítulo 6, Jesús enseña sobre la oración, el ayuno y la confianza en el cuidado del Padre. Compara la ansiedad por la comida y la ropa con la incredulidad de quien no conoce la bondad divina. La orden es sencilla y profunda: poner el Reino de Dios en primer lugar. Cuando lo hacemos, las demás necesidades son atendidas por el propio Padre. Este versículo es un antídoto contra la ansiedad que marca nuestra época. Buscar a Dios en primer lugar reorganiza nuestras prioridades y calma nuestro corazón.