En el capítulo 11, Lázaro enferma y muere, y Jesús llega después de cuatro días, cuando muchos ya han perdido la esperanza. Marta recibe a Jesús con el dolor de quien dice que todo podría haber sido diferente. Jesús responde con una declaración que abre horizontes: él es la resurrección y la vida. Quien cree en él vive, aunque muera, y todo el que vive y cree jamás morirá. La muerte no tiene la última palabra para quien está en Cristo. Jesús es la esperanza que atraviesa hasta el límite de la tumba.